Los beneficios del masaje ayurvédico son múltiples; beneficios que tienen efectos positivos en el cuerpo y en la mente. Recibir masajes a lo largo de todo el año ayuda a eliminar toxinas (mejorando la circulación sanguínea y linfática), tensiones (actuando sobre la musculatura y las articulaciones), estrés físico y mental (disminuyendo los ritmos respiratorios y aquietando la mente).
El primer resultado después de una sesión de masaje es la sensación de profunda relajación, un bienestar general debido a la remoción de cansancio acumulado y de la reducción de la actividad cerebral.
En este masaje se usan aceites vegetales, por lo cual la piel se hidrata y adquiere más elasticidad y brillo.

Actitud mental ante el masaje ayurvédico:
Someternos a una sesión de masaje ayurvédico es ofrecernos la oportunidad de desconectar nuestra mente de todo lo cotidiano, de los pensamientos que nos llenan el cerebro durante la jornada, a lo largo de toda nuestra vida. El cerebro necesita renovarse, nunca descansa ni deja de trabajar, incluso cuando dormimos sigue con su actividad. Pero es durante el día que nuestra mente esta empeñada con mil pensamientos, una media de unos sesenta mil cada día y el 90% de ellos son los mismos del día anterior. También la mente necesita descanso, vaciarse para acoger nuevos pensamientos. Esto nos sirve para que todas nuestras decisiones, todo lo que pensamos pueda adquirir una nueva forma, tener otro punto de vista. Ver nuestros problemas o nuestros planes de diferentes maneras, encontrar nuevas soluciones.
En el masaje ayurvédico las dos personas son parte activa para conseguir un buen resultado. Quien da el masaje y quien lo recibe. El masajista tiene que ser una persona positiva, relajada, serena, para poder transmitir esas mismas sensaciones. Quien disfruta del masaje debe predisponerse a recibir esa positividad y prepararse a eliminar todas sus tensiones, corporales y mentales.
Cuando recibimos un masaje ayurvédico deberíamos mantener una actitud positiva y para relajar la mente el mejor consejo es pensar en lo que estamos haciendo en ese mismo momento. Ocuparla con pocos pensamientos. Concentrarnos en todas las sensaciones que recibimos, dejando fuera todo lo que nos ha pasado durante el día y lo que tendremos que hacer. La clave para descansar la mente es vivir el presente, el “aquí y ahora”. Empezar a observar nuestro cuerpo y nuestra mente, relajar el cuerpo y aquietar la mente. Centrar nuestra atención en la respiración, haciéndola siempre más calmada. Buscar las tensiones en el cuerpo, desde los pies hasta la coronilla y dejar que sea la misma fuerza de la gravedad a ejercer esa agradable sensación de abandono al descanso de todos los músculos, aflojándolos poco a poco. Ser conscientes de nuestros pensamientos y dirigirlos hacia la respiración y relajación de nuestro cuerpo. Nuestra mente estaría ocupada solamente en esas dos acciones y por más de hora y media podría descansar. Una oportunidad que a veces no tenemos nunca durante el día, semanas o meses. Todo esto nos sirve para mantener una mente más clara y despejada, ayudándonos a ser más serenos y optimistas en la vida.

Para quien está indicado este masaje.
Personas de todas las edades:
• En búsqueda de profundo bienestar y regeneración de cuerpo y mente
• Estresadas en búsqueda de quietud interior y distensión
• Que necesitan desconectar en búsqueda de relajación inmediata
• Que quieren sentirse bien en su propio cuerpo sin descuidar el aspecto mental
• Que necesitan aliviar tensiones musculares y cansancio acumulado
• Deportistas que necesitan descanso después de una intensa actividad física.

Consejos:
• Recibir el masaje al menos 3 horas después de consumir una comida, evitando así la fase de la digestión.
• Es preferible no recibir un masaje, salvo bajo consejo del propio medico, durante un tratamiento o administración de medicamentos como: psicofármacos, antidepresivos, fármacos cardiológicos etc.
• Mejor abstenerse de recibir un masaje en la fase de inflamaciones musculares, estados gripales o febriles, catarro, indigestión, debilidad general o durante la menstruación